Me encanta YouTube como archivo. Si buscas algún testimonio
visual, seguramente lo encontrarás ahí. Sin embargo, mi parte favorita de
YouTube (sí, porque hay divisiones, digamos, barrios en YouTube) es sin duda alguna,
donde puedo encontrar las series de televisión que solía ver cuando era niña. A
veces y por cuestiones de copyright, sólo encuentras la secuencia de inicio,
que en el argot del medio se llama intro. Otras veces, corres con más suerte y encuentras la serie completa, pero sólo en
inglés, como Freakazoid o My Pet Monster. Otras tantas, ¡puedes elegir!, por
ejemplo, los Moomins están en finés, inglés y español. O la Princesa Caballero, que está en italiano.
Y muchos fans, dentro del trabajo colaborativo al que se presta internet, se
han dado a la tarea de subtitular estas series, para que todos puedan
adentrarse un poco más en la nostalgia de la época.
Nada es tan bueno como lo recordamos… de hecho, es poco
probable que muchos de nosotros recordemos todo lo que ocurría en las
caricaturas. Por ejemplo, yo recuerdo que había un programa donde Bobby era el
centro de atención, un niño muy imaginativo con unos padres liberales, una
hermana interesada en la moda y los chicos y un hermano completamente pelmazo.
Típico estereotipo de familia americana. Sin embargo, soy incapaz de recordar
la trama de un solo capítulo. Lo mismo con Mi mounstrito o inclusive, aquellas de las que vi todos los
capítulos como El Conde Pátula, She-Ra, He-Man, los Thundercats, los
Dinoplatívolos, los Halcónes Galácticos o Fuerza G, por nombrar unos pocos. Si soy capaz de contar las historias, es
porque gracias a YouTube, las he vuelto a ver, ahora que mi memoria está más
ejercitada.
Otra cosa son las secuencias, animaciones y tramas. Muchas caricaturas
tienen fallos en la continuidad, los dibujos a veces son simples y la trama de
cada capítulo sencillísima. Interesante es que muchas veces, el planteamiento
de la historia se hacía en el intro y la caricatura iba directamente a una
aventura, como en el caso de She-Ra o los Dinoplatívolos. Los Halcónes
Galácticos o los Thundercats, usaron el primer capítulo o piloto, para dar una
pequeña introducción diciéndonos en donde estamos y porque.
Me encanta que gracias a YouTube, pude ver una caricatura
que en especial recuerdo, ya que yo quería ser como Agatha, estoy hablando de
Fuerza G. Al verla una vez más, me pregunto qué dirán las feministas del intro,
o dónde quedaría la equidad de género en la que ahora todos quieren
certificarse. “Agatha… puede igualarse a los más fuertes del equipo” (de hecho
era número 3) hacía una referencia al lugar de la mujer, como alguien no tan
capaz al compararla con As Corazonnoble o Dirk Audaz. Y dentro de mi curiosidad
investigativa, supe que la serie que yo vi, es como un reacomodo de la serie
origina Gatchaman que salió en los 70, por lo que es sólo un reflejo de la
sociedad en ese momento histórico. Como todas las caricaturas.
Sin embargo, algo llama mi atención. Siempre, no importa que
caricatura retro veas ahí, hay al menos un comentario diciendo: “esto son
caricaturas y no lo que pasan ahora”. Y mucha
gente más, está de acuerdo con este sentir.
Creo recordar que Cartoon Network fue criticado en mi niñez, por las
caricaturas que lanzaron. Mientras algunos aprobaban a Dexter experimentando en
su laboratorio, otros desdeñaban a Vaca y Pollito y sus padres a la mitad. Es
decir, no siempre ha habido caricaturas buenas, ya que esto depende del ojo que
las mira.
Es completamente válido que alguien diga “es que Vaca y
Pollito son mejores que Kid versus Kat”, claro, depende de cuando hayas crecido.
Personalmente, me disgustaban Vaca y Pollito, pero mi hermana que ahora tiene
22 años los veía religiosamente. Mi hermano de 11 sin embargo, se levantaba a
las 7 am en vacaciones para poder ver una hora de Kid vs Kat. Y ambos están
bien, son las caricaturas que les tocaron, y las que atesoran en sus recuerdos.
En diez años, mi hermano verá las caricaturas del 2023 como no tan buenas, posiblemente,
quién sabe, no podría asegurarlo. Pero ello no quiere decir que una sea mejor
que otra. Todo depende de qué nos tocó vivir.
Por mi parte, amo enseñarle a mi hermano los Caballeros del
Zodiaco, o He-Man, o Dartacan y los tres mosqueperros, y tantas caricaturas que
llenaron mis ojos, mente y corazón durante mi infancia. A veces me mira
incrédulo y me dice “¿Cómo crees que te creías eso? No creo que He-Man sea el
más fuerte del universo”. Y quizá es cierto, mucho ha pasado desde 1983, cuando
salió el primer capítulo de He-Man, pero
yo estoy dispuesta a creer que lo es, desde que lo ví, y hasta
ahora. Disfruté mucho la etapa en que
los Power Rangers eran los ídolos de mi hermano, porque en 1995, quedé prendada
del trabajo en equipo, los colores y a veces, las historias baratas de la serie
producida por Saban Entertainment (De hecho, cualquier cosa que Saban, Dic o Filmation
hicieron, me encanta) y el poder compartir esa historia con mi hermano es uno
de los momentos que más he disfrutado en nuestras vidas.
Si tengo consciencia ecológica, es por el Capitán Planeta, y
muchas cosas cambiaron desde ahí, por ejemplo, hubo que regrabarla porque Lenka
era de la Unión Soviética, perdón… Rusia. Conflictos políticos eran evidentes
en las caricaturas. Situaciones que se han dejado de lado. Aunque no recuerdo
que los Motorratones de Marte tuvieran tanta política. Hay caricaturas que
fueron vueltas a dibujar para atraer a los jóvenes… como He-Man o las Ninja Tortugas Adolescentes Mutantes… y
no pegaron. ¿Por qué? Porque la niñez es
diferente ahora. Y nosotros les hemos enseñado que el dinero, el tener y el
comprar es lo que importa, y esas caricaturas se han quedado cortas ante
nuestra visión de la vida. Ya no son necesarias historias donde buscamos a
Carmen Sandiego por todo el mundo mientras aprendemos de Geografía, eso no es
diversión, porque les hemos repetido que hay que estudiar seriamente y la tele
no sirve para ello.
Mención aparte tienen los doblajes. Ahora que ya crecimos y
estamos inmersos en esta aldea global que hemos creado gracias a Internet, muchos
dicen “prefiero el idioma original con subtítulos”. O aquellos que sabemos otro
idioma, ni eso necesitamos. Sin embargo, yo amo las series tal cual las escuché
20 años atrás. Nada como Gengis Rex hablando, o la profunda voz de Leon-O, y
Luis Alfonso Mendoza como mi querido Patolín. Pero muchas caricaturas no es
posible encontrarlas, ya no digamos dobladas.
En fin, la reflexión final de este ejercicio de escritura, o
con lo que me gustaría dejar pensando a los demás, es ¿Qué es lo que llamamos
mejor? Nuestra experiencia o realmente algo bueno. Las caricaturas responden a
las necesidades y requerimientos de la sociedad en un determinado tiempo. Si
ahora Bajoterra o Kick Buttowski son populares, es porque a esto hemos llevado
a la sociedad. El reciclado de imágenes y diseños ya no es tán común como lo
era en los 70 con Meteoro, Johnny Quest o Fuerza-G. La sociedad ha cambiado, ya
no queremos violencia o ciertas conductas, por lo que nuestras imágenes han
cambiado. Y ahora, el mantener ciertos espíritus con vida, depende del trabajo
colaborativo de los fans en plataformas como YouTube. Aunque esto no significa que lo que ven los
niños hoy sea mejor o peor, simplemente es lo que les tocó. Y sólo vean una
caricatura “nueva” y una “vieja” con un niño, sus sonrisas y cuestionamientos
hacia lo que veíamos, son muy válidas y enriquecedoras. Al menos, es un
ejercicio que a mí me encanta hacer.