Lamento mucho que los Juegos Olímpicos de Sochi 2014 no
hayan sido transmitidos en México.
Y lo lamento desde el punto de vista cultural como
admiradora que soy de las historias de los atletas olímpicos y de los juegos de
invierno. Hay razones económicas detrás de esta decisión, y es que en un país
como el mío, el futbol es un mejor negocio que los deportes de invierno, donde
predomina la nieve y la cual rara vez convive con nosotros en las
ciudades. Sin embargo, es interesante
cada 4 años participar de estos deportes desconocidos para nosotros.
Recuerdo mi indignación hace 12 años a la pareja de patinaje
artístico canadiense le otorgaron la medalla de plata. En mi apreciación, el
oro era lo que merecían, y así fue para muchos. Después de un escándalo de
calificaciones y comprobar un jurado vendido, volvieron a premiarlos con el
oro, junto a la pareja rusa. Hace poco vi el video de la premiación y entre
ellos había cordialidad y no rencillas y culpabilidad. Los comentaristas decían
“este es el espíritu del olimpismo, lo que los juegos buscan promover". La idea
de que seremos calificados y nos enfrentarán como rivales, pero eso nunca
significa que seamos diferentes o inmerecedores, y además, que nunca nos
debemos tratar mal como seres humanos a pesar de las circunstancias. Ser deportistas, joga bonito, el máximo esfuerzo, eres mi rival pero no mi enemigo. Esas son las historias que conmueven a nuestros corazones y nos hacen pensar "¿Y por qué yo no?".
De verdad, estaba emocionada por ver a Evgeny Plushenko
patinar. Y en la primera prueba de patinaje artístico, fue clave para que Rusia ganara la
primera medalla de oro en sus juegos. Por un problema con su espalda (de la
cual ya ha sido operado varias veces), tuvo que retirarse de la competencia
individual y del patinaje de alto rendimiento. Una pena enorme, de la cual me enteré gracias a que lo sigo en
Facebook. ¿Por qué? Porque además de que por la diferencia de hora entre Rusia
y México me encontraba trabajando, los canales de televisión (sólo 2 y de
televisión de paga tenían información sobre los juegos) no encontraron interés
en transmitir los juegos esta vez. El Zar del Hielo (como lo llaman sus fans) vivió un momento muy importante y no lo vimos en México (bueno, si leyeron el periódico había una mención).
Y más me entristece porque la ceremonia de inauguración (que
vi en YouTube y curiosamente con Javier Solórzano) y la de clausura fueran
omitidas totalmente. Especialmente estas dos ceremonias son donde el país sede
se da a conocer. Es la conjunción perfecta entre entretenimiento y educación. Teatro,
literatura, música, vida e historia, se unen en un espectáculo de luz y color
para dar la bienvenida al mundo. En teoría, durante 3 semanas, los ojos del
mundo están en el país anfitrión, y es obvio que ensalce lo mejor de sí y
quiera impresionar al mundo. Para ello invierten millones y millones en imagen,
construcciones, bailarines y logística. Y son eventos dignos de ver ya que en 2
horas se concentran los elementos que hacen a ese país orgulloso de sí mismo. En
la clausura, es imposible no contagiarte de la alegría de los participantes, el
alivio y la fiesta reinan, mientras se extingue la llama olímpica que quedará
así durante 4 años.
Y sobre todo, porque cuando te enfrentas a un ambiente
multicultural, el conocimiento de los otros países es vital y las ceremonias de los olímpicos dan mucha información sobre los países; te dan tema de
conversación y te ayudan a no cometer errores. No confundir o decir algo que
pudiese ofender a los demás y a crear lazos de amistad, que son tan necesarios
e importantes en dicho ambiente. Llegó un momento en que yo noté que tenía
mayor conocimiento de elementos culturales rusos, de que los que mi (mejor) amigo
ruso tenía sobre mi país, México. Sinceramente, si aprovechamos las
oportunidades culturales de nuestro país, nos daremos cuenta de lo mucho que sabemos sobre los
demás. Conocemos escritores, obras, y tenemos recuerdos de animaciones rusas
(por ejemplo La historia del Zar Saltan ), nos gustan las Matryoshkas y conocemos del Sputnik. La historia
de Anastasia y el zarévich nos sigue conmoviendo y nos negamos a darle
carpetazo y creer la versión científica donde ya encontraron sus restos. Y esto, representa más de lo que mi amigo sabía sobre
el país que está mal porque hay cárteles de drogas.
Como comunicóloga y trabajadora de mercadotecnia, entiendo
la decisión de no pagar la millonada que representa la transmisión de los JO de
Invierno en Sochi 2014. Como persona no la justifico y no estoy de acuerdo. Hay
un nicho de espectadores que esperamos ver estos deportes, habemos muchos que nos
gustan los países nórdicos y europeos. Y no vayamos lejos, en el centro de
idiomas de la UASLP en San Luis Potosí, se enseña el idioma Ruso. No seremos
tan versados como esos otros países en hockey, o caminata nórdica, o slalom, o
curling, o patinaje de velocidad, o snowboarding como aquellos países en los
que se practica… pero eso no significa que no podamos disfrutar del deporte. No, no es rentable, pero podría serlo. Se
puede educar al público. Cuesta, sí, pero es redituable. Mientras tanto,
agradezco que haya internet y ruego por que siga siendo libre y el mundo se
vuelva un lugar culturalmente rentable.
Nota: el equipo jamaiquino de bobsled hizo una colecta para poder participar. Son invitados de honor, dicen que ya se sabe que Jamaica no es
fuerte en ese deporte, pero no tenerlos en los Juegos, representa una gran
tristeza para los participantes. Para saber más de la situación, hay que ver la
película “Jamaica bajo cero” (Cool
Runnings) de 1993.
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