domingo, 23 de febrero de 2014

Lamento mucho que los Juegos Olímpicos de Sochi 2014 no hayan sido transmitidos en México

Lamento mucho que los Juegos Olímpicos de Sochi 2014 no hayan sido transmitidos en México.
Y lo lamento desde el punto de vista cultural como admiradora que soy de las historias de los atletas olímpicos y de los juegos de invierno. Hay razones económicas detrás de esta decisión, y es que en un país como el mío, el futbol es un mejor negocio que los deportes de invierno, donde predomina la nieve y la cual rara vez convive con nosotros en las ciudades.  Sin embargo, es interesante cada 4 años participar de estos deportes desconocidos para nosotros.

Recuerdo mi indignación hace 12 años a la pareja de patinaje artístico canadiense le otorgaron la medalla de plata. En mi apreciación, el oro era lo que merecían, y así fue para muchos. Después de un escándalo de calificaciones y comprobar un jurado vendido, volvieron a premiarlos con el oro, junto a la pareja rusa. Hace poco vi el video de la premiación y entre ellos había cordialidad y no rencillas y culpabilidad. Los comentaristas decían “este es el espíritu del olimpismo, lo que los juegos buscan promover". La idea de que seremos calificados y nos enfrentarán como rivales, pero eso nunca significa que seamos diferentes o inmerecedores, y además, que nunca nos debemos tratar mal como seres humanos a pesar de las circunstancias. Ser deportistas, joga bonito, el máximo esfuerzo, eres mi rival pero no mi enemigo. Esas son las historias que conmueven a nuestros corazones y nos hacen pensar "¿Y por qué yo no?".

De verdad, estaba emocionada por ver a Evgeny Plushenko patinar. Y en la primera prueba de patinaje artístico, fue clave para que Rusia ganara la primera medalla de oro en sus juegos. Por un problema con su espalda (de la cual ya ha sido operado varias veces), tuvo que retirarse de la competencia individual y del patinaje de alto rendimiento. Una pena enorme, de la cual me enteré gracias a que lo sigo en Facebook. ¿Por qué? Porque además de que por la diferencia de hora entre Rusia y México me encontraba trabajando, los canales de televisión (sólo 2 y de televisión de paga tenían información sobre los juegos) no encontraron interés en transmitir los juegos esta vez. El Zar del Hielo (como lo llaman sus fans) vivió un momento muy importante y no lo vimos en México (bueno, si leyeron el periódico había una mención).

Y más me entristece porque la ceremonia de inauguración (que vi en YouTube y curiosamente con Javier Solórzano) y la de clausura fueran omitidas totalmente. Especialmente estas dos ceremonias son donde el país sede se da a conocer. Es la conjunción perfecta entre entretenimiento y educación. Teatro, literatura, música, vida e historia, se unen en un espectáculo de luz y color para dar la bienvenida al mundo. En teoría, durante 3 semanas, los ojos del mundo están en el país anfitrión, y es obvio que ensalce lo mejor de sí y quiera impresionar al mundo. Para ello invierten millones y millones en imagen, construcciones, bailarines y logística. Y son eventos dignos de ver ya que en 2 horas se concentran los elementos que hacen a ese país orgulloso de sí mismo. En la clausura, es imposible no contagiarte de la alegría de los participantes, el alivio y la fiesta reinan, mientras se extingue la llama olímpica que quedará así durante 4 años.

Y sobre todo, porque cuando te enfrentas a un ambiente multicultural, el conocimiento de los otros países es vital y las ceremonias de los olímpicos dan mucha información sobre los países; te dan tema de conversación y te ayudan a no cometer errores. No confundir o decir algo que pudiese ofender a los demás y a crear lazos de amistad, que son tan necesarios e importantes en dicho ambiente. Llegó un momento en que yo noté que tenía mayor conocimiento de elementos culturales rusos, de que los que mi (mejor) amigo ruso tenía sobre mi país, México. Sinceramente, si aprovechamos las oportunidades culturales de nuestro país, nos daremos cuenta de lo mucho que sabemos sobre los demás. Conocemos escritores, obras, y tenemos recuerdos de animaciones rusas (por ejemplo La historia del Zar Saltan ), nos gustan las Matryoshkas y conocemos del Sputnik. La historia de Anastasia y el zarévich nos sigue conmoviendo y nos negamos a darle carpetazo y creer la versión científica donde ya encontraron sus restos.  Y esto, representa más de lo que mi amigo sabía sobre el país que está mal porque hay cárteles de drogas.

Como comunicóloga y trabajadora de mercadotecnia, entiendo la decisión de no pagar la millonada que representa la transmisión de los JO de Invierno en Sochi 2014. Como persona no la justifico y no estoy de acuerdo. Hay un nicho de espectadores que esperamos ver estos deportes, habemos muchos que nos gustan los países nórdicos y europeos. Y no vayamos lejos, en el centro de idiomas de la UASLP en San Luis Potosí, se enseña el idioma Ruso. No seremos tan versados como esos otros países en hockey, o caminata nórdica, o slalom, o curling, o patinaje de velocidad, o snowboarding como aquellos países en los que se practica… pero eso no significa que no podamos disfrutar del deporte.  No, no es rentable, pero podría serlo. Se puede educar al público. Cuesta, sí, pero es redituable. Mientras tanto, agradezco que haya internet y ruego por que siga siendo libre y el mundo se vuelva un lugar culturalmente rentable.
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Nota: el equipo jamaiquino de bobsled hizo una colecta para  poder participar. Son invitados de honor, dicen que ya se sabe que Jamaica no es fuerte en ese deporte, pero no tenerlos en los Juegos, representa una gran tristeza para los participantes. Para saber más de la situación, hay que ver la película “Jamaica bajo cero”  (Cool Runnings) de 1993. 

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