domingo, 24 de agosto de 2014

El callejón de los milagros.

Recuerdo que tuve que ver esta película por primera vez para la clase de Psicología del Mexicano, mientras estudiaba la carrera de Ciencias de la Comunicación, por allá de 2006, y en aquel entonces, no me gustó. 
Esta es una película dirigida por Jorge Fons en 1995, realizada del guión de la adaptación que Vicente Leñero hizo de la novela del egipcio Naguib Mahfuz. De esta forma, la historia se trasladó al México actual, buscando reflejar la realidad social de quienes viven en la cercanía de una vecindad.
El film cuenta tres historias, entretejidas por la forma de vida y ambiente en que se desarrollan los personajes, todas las historias parten del mismo punto y terminan en un punto común: “el regreso”.
La primera es la historia de Don Ru, un hombre de mas de 50 años, dueño de una cantina, que trata mal a su hijo Chava, le impone ordenes y no demuestra afecto hacia el, o hacia nadie.  Su relación con su esposa ya está gastada y es rutinaria así que un día, decide aventurarse a tener una relación extramarital y homosexual con un jovencito menor que su hijo.  Esto lleva a que Chava lo golpee hasta matarlo, pues la homosexualidad es una característica no permitida en la sociedad mexicana, además de que Don Ru siempre le achacaba a Chava que el y Abel, su mejor amigo, eran novios. Y de esto hacían burla quienes iban al bar.
La segunda historia es la de Alma, una muchacha que fue educada con el pensamiento de que debía de conseguirse a un hombre rico para salir de la vecindad y de la pobreza y que le diera lo que se merecía. Estuvo a punto de casarse con un hombre viudo, pero este murió antes de la boda. Su madre, Doña Cata, lee las cartas y es adivina, y pensaba que podía tener una segunda oportunidad con un hombre, oportunidad que le quitó la hija debido a su juventud y su coquetería.  Abel, el mejor amigo de Chava, tenía un romance platónico e idealizado con Alma y aunque tiene la oportunidad de acercarse a ella, para ayudar a Chava se va a los Estados Unidos a ganar suficiente dinero como para “merecer a alguien como Alma”.
Alma también tiene un conflicto, su mejor amiga le habla de sexo y ella, siendo virgen, siente curiosidad, por eso le hace caso a Abel, pero como el se va y a su vida llega un hombre misterioso, empieza a salir con el.  Esta relación termina en que Alma se convierte en una cortesana más de la casa de citas de este individuo, ya que le promete lujos, joyas y aquello que “Alma se merece”. Y que mas adelante devendrá en el desenlace de la película.
La tercera historia es la de Susanita, una señora cuarentona que solo ha tenido un novio en su vida y se encuentra a la caza del amor. Ella es dueña de la vecindad o al menos, es quien cobra la renta. Un día y por azares del destino termina enamorándose de Gûicho, el empleado de la cantina de Don Ru que siempre se roba dinero, y el finge enamorarse de doña Susanita porque tiene dinero. Ella si se enamora de Guicho y terminan casándose.
Al final y después de uno o dos años, Abel y Chava regresan de los Estados Unidos y Chava tiene un hijo al cual nombra como su padre: “Rutilo”.  Don Ru y su esposa siguen viviendo juntos y en la misma relación desgasta.  GÜicho sigue trabajando para Don Ru y sigue robando el dinero de Susanita, hasta que ella se cansa y lo corre de la casa. Doña Cata se resigna a la pérdida de Alma, pero cuando Abel regresa por ella y se entera de que se convirtió en una cortesana, va a buscarla e intenta matar a quien la envolvió en ese mundo de falso glamour, alcohol, drogas, orgías y mucho sexo, pero quien resulta muerto es Abel, que a pesar de todo, muere muy románticamente soñando con un futuro que jamás existirá junto a su ensoñada Alma, en sus brazos y rodeado de lágrimas.
Esta película, junto con otras como “Cilantro y Perejil”, “Como agua para Chocolate” y mas recientemente “Amores Perros”, “y tu mamá también” entre otras, significan el resurgimiento del cine como expresión de la sociedad mexicana, y también representó el lanzamiento de quien hoy, aceptémoslo o no, es una figura representativa de México. Salma Hayek. Quizás solo sea llamada para realizar papeles mediocres de latinos, pero figura en los tabloides internacionales.
La película es referencia sobre la situación social de México y es de ahí que se han mostrado al mundo estereotipos del mexicano, aunque no representen a la totalidad de la sociedad, así somos vistos y catalogados por el mundo.  El hombre como macho, golpeador, representando la verdad absoluta, la carencia de un vocabulario amplio y culto, repitiendo al por mayor términos como “carnal”, “pinche”, “chingada” etc., todos ellos enmarcados en un ambiente proletariado.  La sucesión paterna en el trabajo, Don Ru quería dejarle la cantina a su hijo, ya que a sus hijas sus esposos tenían la responsabilidad de mantenerlas. También entre las historias que se entrelazan esta la de quien manda a un cierto grupo de gente a mendigar dinero y se lo quita y como busca crear en quien los ve el sentimiento de pena y de posible redención si se le otorga el dinero.
Es de destacar también la participación de la “suerte” ya que se confía en Doña Cata para que prediga el futuro a través de las cartas o que haga limpias, un elemento fundamental y muy importante en la cultura mexicana, así como la sucesión de nombres, que es lo que hace que Don Ru perdone a Chava, que su nieto lleve su nombre.
Muchas veces, o en su mayoría, las relaciones que se dan bajo circunstancias de carencia y de diferencia entre la expectativa y la realidad, llevan a finales trágicos y a extremos. Esta película solo esboza las relaciones que se dan, no habla tanto del pandillerismo, las peleas, el vandalismo y el robo de que muchas veces participan quienes forman grupos en vecindades y colonias como la representada.

Es la visión que se tiene de México, que se generaliza y en la cual se tiene atrapada la misma población del país, quizá es este sentimiento de autocompasión  el que no le permite repetir el patrón a nivel nacional, mas bien, toda la nación se siente y se ha inculcado con el pensamiento de que es “merecedora de algo mas” (como Alma), pero el repetir los patrones ya establecidos, solo cae en un ciclo que le hace morir en el mismo punto en el que comenzó. 
La verdad es que no entiendo porque la volví a ver, quizá porque la oportunidad se presentó. En general, no disfruto de las obras y películas que tienen esta línea, como la literatura del boom latinoamericano o el nuevo cine mexicano. Siento que reflejan una realidad deprimente, muy alejada de un ideal utópico y demasiado exagerada en la forma de presentar el día a día de mi mundo. O quizá, sigo viviendo en una burbuja y creo que la bondad aún existe en este mundo. 

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